miércoles, 10 de febrero de 2016

EL JUEGO DE LA REALIDAD.





Duty-Free Art, Hito Steyerl en el MNCARS, del 11 Noviembre 2015- 21 Marzo del 2016.

Melisa Vargas del Pino



Reconocida internacionalmente, Hito Steyerl, es una de las artistas más importantes e influyentes del panorama contemporáneo, su obra, que parte del documental, acaba cuestionando sus propias bases y veracidad informativa, tratando temas como el feminismo, el multiculturalismo, la política o la globalización que aparecen a lo largo de la exposición.

Las trece vídeo-instalaciones, se encuentran acondicionadas de tal manera, que permiten una inmersión total en la obra, de tal forma que cada sala, presenta tonalidades y comodidades diferentes a la hora de afrontarlas. El proyecto que se nos presenta es sin duda llamativo pero a la vez desconcertante, es evidente que se trata de una reflexión y replanteamiento del mundo que nos rodea. Pero sobre todo en lo que se hace hincapié mediante la informática, los videojuegos y los sistemas operativos, es en nuestra forma de relacionarnos con el mundo, con un claro mensaje de fondo, que es el contenido político que albergan todas estas nuevas tecnologías como en The Tower, pieza que critica los museos ocultos o cadenas museísticas con acuerdos ilegales.

Golpea antes de que te golpeen o Strike, es la primera obra que se nos presenta -quizás la más breve de todas- donde la artista ya desde un primer momento nos avisa de una agresividad que sin duda va a estar reflejada de una manera u otra en toda su obra. En esta en concreto la artista golpea un televisor con un cincel, dando como resultado una composición geométrica y un fundido en negro, acción  que se repite indefinidamente y que nos invita a adoptar una actitud guerrera.

El presentar los museos como objetos débiles o cómo un lugar para refugiados es algunas de las conclusiones que podemos sacar de Guards, donde los guardias de seguridad o militares salvaguardan las obras de arte, protegiéndolas del visitante que representa una amenaza. La saturación de imágenes y la crisis económica, son otros temas abordados por la artista, donde utiliza una distintos colores como el azul o el rojo, con ambientación muy característica, ya sea a través de una simulación de avión como In Free Fall o con la representación del mar a modo de ola donde sentarse como en Liquidity, Inc, donde emplea el agua como nexo de un entramado político o económico.

November, rodada a modo de película de Kung-Fu, muestra un final irónico de Andrea Wolf,  presentándola como superviviente de la trama, cuando en realidad desapareció y se convirtió en un icono de la lucha del PTK. La narración que se establece es un continuo cuestionamiento del género documental y de la manipulación de los medios de comunicación, idea que se puede apreciar también en el tema del bondage tratado en Lovely Andrea, con la búsqueda de unas fotografías que Steyerl se hizo en su juventud, bajo el pseudónimo del nombre de la obra, en homenaje a su amiga Andrea Wolf.

Ya en Duty Art Free, Steyerl aborda la relación del arte con el capitalismo y los paraísos fiscales como principales puntos para el arte contemporáneo, puertos francos que se han convertido en zonas de tránsito permanente, creando de esta forma almacenes de arte o “museos secretos”. Sin duda cada vídeo son temas diferentes de trama interminable, en la que se nos muestra un mundo de guerra constante donde nada es lo que parece y sólo nos queda esperar a que todo se acabe resquebrajando aún más.  Es evidente que hemos perdido la confianza, sabiendo que nos hemos convertido en los personajes de un videojuego que es nuestra realidad, y a la que nos hemos acostumbrado tanto, que ya nada nos afecta.

MIRAR HONDO

Duty-Free Art, Hito Steyerl, Museo Nacional de Arte Reina Sofía, 11 Nov 2015-21 Marzo 2016.

Alba Cortés Díaz.

Oh, hazme una máscara y un muro para resguardar de tus espías […] el rapto y rebelión en los criaderos de mi rostro”, escribió Dylan Thomas en 1946.  ¿Pero quién necesita una máscara, una segunda piel para enfrentarse?  Tal vez sea pertinente analizar hasta qué punto el discurso planteado por Hito Steyerl nos afecta cómo espectadores y ciudadanos del mundo. Bien es verdad que gracias - o no- al continuo bombardeo de imágenes propagadas por los medios de comunicación, hemos presenciado en primera persona acontecimientos tan violentos de la realidad contemporánea como las masacres realizadas por el terrorismo islámico, la seguridad al otro lado de las fronteras o la propia situación de emergencia de los refugiados y desplazados internos.

Por tanto, la labor primordial de Hito Steyerl en Duty-Free Art es advertir al espectador de la propia invisibilizacion de la información en los medios de masas, tratando de desentrañar el lenguaje críptico que encierra  y poniendo en evidencia discursos que se encuentran ligeramente difuminados o directamente borrados de la Historia.  Duty-Free Art narra la propia ilegalidad a la que está sometido el mercado artístico,  resultado de un pensamiento capitalista en el que los propios coleccionistas quedan libres de pagar impuestos. El asunto del “site” es una constante a lo largo de toda la muestra ya que es imprescindible saber dónde nos situamos en el mapa y desde dónde nos proyectamos ya que dependiendo de nuestro contexto geográfico seremos partícipes de una información u otra.
 En este caso, el propio espacio expositivo encierra diferentes situaciones geográficas convirtiendo el museo (o el cuerpo, en palabras de Bárbara Kruger) en un campo de batalla, un lugar hostil en el que se requiere estar alerta de todo peligro posible. Para ello y a través de trece video-instalaciones, Hito muestra la imagen desnuda, sin tapujos, abordando de una manera documentada cuestiones de género, sexo, violencia social, etc. Como ejemplo ilustrativo, cabe mencionar la obra Guards (2012) en la que la artista entrecruza el sistema de seguridad de los museo con la propia vida de un ex policía y militar que sigue el mismo protocolo de actuación en el entorno museístico que en la propia trinchera. Imágenes de la propia vida del agente cuelgan de las paredes del museo dejando entrever la continua vigilancia global a la que estamos sometidos. Sin embargo y pese a esto, la artista plantea una controversia que se repite de manera continuada en el recorrido expositivo, el museo como lugar de acogida y protección de personas que huyen de sus países de origen por motivos bélicos.

La luz tamizada de azul que entra por las ventanas inundando la segunda sala se proyecta de una manera teatral en la totalidad de la estancia vaticinando el mar, engranaje primario que se sitúa como elemento conductor de la cadena de producción ya que todo llega a través de él. La “modernidad líquida” (en palabras de Zygmunt Bauman) de la supremacía eurocentrista actúa como eje principal de un mundo políticamente globalizado. Es interesante reflexionar cómo las imágenes se van sucediendo en televisores gigantes último modelo mientras que el espectador está invitado a sentarse cómodamente para disfrutar de la muestra. Cojines, colchonetas y sillas de diseño sirven para amortiguar el golpe, para dejarnos caer suavemente sobre la butaca y devorar palomitas y Coca-cola grandes para disfrutar del espectáculo. De este modo, lo que Hito Steyerl consigue es hacer que el discurso sea percibido de una manera ajena, cómo si nuestro papel ante una vida hipotecada a la perversión fuese meramente contemplativo.



LA PERSECUCIÓN DE LA LIBERTAD COMO ABSOLUTA REALIDAD
Duty-Free Art, Hito Steyerl, Museo Nacional de Arte Reina Sofía, 11 Nov 2015-21 Marzo 2016, Madrid.

Tamara Salas Fortes.

¿Qué ocurre cuando todo lo que te rodea está controlado, vigilado y dirigido?Hito Steyerl aborda una serie de temas que conforman la actualidad que a su misma vez todos y cada uno de nosotros componemos. La consolidación de los medios de comunicación de masas es una realidad aplastante e inevitable que ha conquistado todos y cada uno de los campos de la sociedad, el arte tampoco ha escapado. El medio electrónico se ha convertido también en un fin artístico, y Hito expone vídeo, expone audio, expone realidad y dinamismo no hay cortinas de humo ni difuminación, rompe con los parámetros convencionales para mostrar lo que muchos quieren esconder. Entre los temas que componen esta obra se encuentra la tecnología, el uso de la misma y hasta cierto punto su persecución, pero no puedo dejar de comentar que la artista critica empleando el objeto de la misma. Se trata de una reflejo de la actualidad que nos constituye y que al mismo tiempo constituimos como individuo. La mujer, el control o la globalización son los elementos protagonistas de esta obra, todos ellos articulados mediante la imagen, todo ello fasciculado a través de  vídeos y expuesto en una continuación de salas que no dejan de sorprender. Cuando nos adentramos en un espacio expositivo, en un museo, tal vez no somos conscientes verdaderamente de la vigilancia que existe sobre nuestras personas y la continua  observación, estamos rodeados de cámaras, de vigilantes de seguridad, de medidas que delimitan el comportamiento y la relación que podemos o está consentida que establezcamos con la obra, este es un aspecto que la artista no ha dejado de lado ni ha tratado con superficialidad. "Guards" muestra con absoluta claridad y carente de benevolencia el campo de batalla en que se han convertido los museos y el papel de intrusos que de una manera evidente nos han adjudicado a todos aquellos que estamos interesados en conocer el arte. ¿En que lugar queda la libertad, ya no solo del individuo sino del arte?, no se trata de una manifestación artística liberada y libre, se encuentra escoltada y encorsetada, protegida y anulada. Hito Steyerl refleja la amenaza que cierne sobre la humanidad, el control, la saturación y la globalización. Existe un evidente condicionamiento resultado directo de las vías de comunicación establecidas de las que vivimos y con las que convivimos, pero ¿cómo reacciona el público cuando asiste a la exposición Duty Free de la artista alemana? ¿somos capaces de relacionarnos con los medios de una manera útil y sana, o son los medios establecidos los que determinan como hemos de relacionarnos con los mismos?La exposición es la suma de arte, actualidad y desarrollo integrados estos elementos en un sistema que expone de manera abierta y con absoluta claridad una actualidad que vivimos, una actualidad que conocemos aunque a veces no se entienda, un sistema sabido pero no replanteado y en muchas ocasiones tampoco cuestionado.  La sucesión de salas establece un hilo conductor que puede llegar a despistar, pero está todo completamente relacionado, cada una de las salas alberga un tema pensado y determinado, que comprende el control, el feminismo, la migración, ademas de la militarización, Aunque parezcan independientes son completamente indivisibles y van dados de la mano. El control está presente en cada uno de nosotros, en numerosas ocasiones militarizado y como resultado existen sometimientos, abusos y anulación. La artista de nacimiento alemana emplea las narraciones visuales para mostrar lo que está ocurriendo, a través de un circuito de vídeos que están unidos entre si, que funcionan como un conjunto y que tienen una finalidad clara, el presentar una consciencia de la realidad que nos pertenece.
http://www.hoyesarte.com/entrevistas/c32-artistas/santiago-ydanez-paisaje-la-otra-parte-del-rostro_221952/?utm_source=Boletin_20160209_1823&utm_medium=boletin&utm_campaign=boletin

martes, 9 de febrero de 2016

EL YO CONSUMISTA Y PASIVO QUE OBSERVA DISTANTE LA ACTUACIÓN SOCIAL

Duty-Free Art, Hito Steyerl en el MNCARS, del 11 Noviembre 2015- 21 Marzo del 2016 en el Edificio Sabatini, Madrid.
Sara Franco Vázquez

Un continuo estado de alerta y control militarizado domina nuestras vidas, somos sociedades ‘bondage’ enganchados y dependientes sin descanso a las tecnologías, y a través de la red existe un impacto masivo y manipulado de imágenes, todas ellas pretenden formar nuestro conocimiento parcial de los sucesos. Hito Steyerl asegura que cada mirada espectadora es la que conforma su obra, sin esta visión no existiría su exposición, debemos ser analíticos con nuestro entorno. Analiza la vigilancia extrema, el control, el dominio, el consumo de imágenes, el feminismo con la figura de Andrea Wolf. Cada sala de la exposición está ambientada en relación con el mensaje que se pretende divulgar, aún así conectan entre sí visualmente y sonoramente (irrumpe de forma alarmante un sonido, aludiendo al continuo estado de alerta), en conjunto adquiere más sentido, Duty-Free Art, crítica un arte consumible y de mercado, que se privatiza más y también plantea la cuestión de que si es posible que esté relacionado con los conflictos militares.
Algo contradictorio en la exposición, es que mientras el espectador observa todos los problemas, la inestabilidad, el miedo, la violencia, etc, de situaciones concretas, a su vez, estamos seguros observando a través de una pantalla como voyeurs. Algo perjudicial y venenoso es el uso incorrecto de las tecnologías, dominadas por sistemas políticos y económicos, donde además se legitima el sistema patriarcal relegando a la mujer a un segundo plano usada como un objeto sexual. Tal forma de pensamiento, sigue vigente en numerosas mentes de las sociedades, debe ser erradicado, además para hacer lucha a este sistema injusto emerge una lucha proletaria con una guerrillera icónica y de resistencia, Andrea Wolf, militante del PKK, que fue raptada por el Gobierno, en la ficción (November) desaparece pero en nuestras vidas sigue viva, un juego dual con la realidad. Observar las situaciones en una pantalla crea un rechazo en el ser humano haciendo que tome como ajeno algo que concierne a todos, es la era del individualismo consumista. 
El vídeo de Strike, donde una mujer golpea con un cincel un TV, se repite continuamente, el espectador debe adoptar una posición frente los medios, se puede analizar como el progreso técnico-tecnológico llegará a una destrucción de las mentes. El vídeo de Guardias, trata de explicar cómo dos agentes militares que han sido instruidos mediante el control y el estado de alerta de la militancia para la protección, ahora se dirigen al museo, manteniendo todo en un perímetro seguro, las obras del museo y nosotros somos débiles, por ello nos preparamos para las emergencias, esto es continuo en toda la exposición, Hito nos hace replantearnos como la humanidad cae en declive. El vídeo, Liquidity Inc. en sala con una rampa de skate cubierta de colchonetas azules, sé como el agua, deforme, fluido, con puffs de diseño en la rampa para acomodarse y ver el vídeo, de marca Fatboy (compras online), alusión a las vidas pasivas usa el humor para criticar lo absurdo del control tecnológico.  En todo el recorrido menciona sucesos históricos donde la barbarie domina, como los Refugiados Sirios (Kobane), Operación Entebbe u Operación babylift con la caída de Saigón y el final de la Gª de Vietnam tuvo que hacerse una evacuación masiva de niños a EEUU en el 1975. ¿Por qué creemos que vivimos en tiempos transparentes donde manejamos grandes cantidades de información visibles, como únicos objetos de verdad?, lo invisible es un campo amplio y oculto que no está manipulado por las vías de comunicación. El arte debe crear situaciones aliviando el dolor, algo que haga reaccionar a la psique humana, de intervención político-social en la realidad, una herramienta educativa.
DISPARANDO AL MUNDO CON LAS BALAS DEL ARTE Y LA TECNOLOGÍA CRÍTICA
Hito Steyerl, Duty-Free Art, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 11 de noviembre de 2015 – 21 de marzo de 2016, Madrid
Esther Álvarez Herrero

Tras ir atendiendo a los diferentes ensayos fílmicos, nos damos cuenta de que estamos en un espacio de debate crítico, más que un espacio expositivo al uso. Mientras vemos sus propuestas audiovisuales, en las que se nos plantean de manera mordaz, irónica e incluso sarcástica, rozando lo absurdo, temas muy serios, nos ofrecen asientos, a cada cual más incómodo y de un diseño, cuanto menos particular, que hacen pensar en su relación con el audiovisual presentado. En las salas con bancos corridos la incomodidad se nos muestra a través de pantallas demasiado cercanas que, debido a la calidad de imagen, roza el mareo que se va acrecentando debido a las más de tres horas que debes estar en la exposición si quieres verla y sobrevivir de un tirón. Este se multiplica con los sonidos estridentes y las luces que rodean el vídeo In Free Fall, en el que pudiera parecer que quieren recrear el interior del avión que se nos muestra, con sofás cómodos, pero con unas luces azules de neón que, siendo de las últimas salas, llegas en un estado entre el cansancio y el mareo, que parece rematarlo. Más allá de esta incomodidad física, la exposición comienza con una incomodidad psicológica al presentarnos en Guards, en tamaño casi natural, a varios guardias que nos alertan de los peligros en los museos, sin saber si ese peligro lo representamos nosotros mismos. Esto junto al vídeo inicial de Steyerl en el que golpea con un cincel una pantalla, cuanto menos inquieta. Después pasamos a Liquidity Inc. en la que, dentro de un contexto de tatamis de gimnasio y sacos de arena, podemos recostarnos en un soporte en forma de ola y unos, estos sí, cómodos cojines donde acomodarnos. Tras esta aparente comodidad física, comienza la incomodidad del vídeo que se presenta bajo consignas tan efectivas, dentro de su comparación con el boxeo, como “cuando tienes dinero tienes control” pero, primero, nos pide que “vaciemos nuestra mente”. Crea su discurso a través de la comparación de la fluidez del agua con el fluir del dinero, incluso nos habla del clima mundial en términos de “nubes corporativas” y movimientos de mercado, anunciando que “El clima es tiempo, el clima es dinero, el clima es terror”. Después están dos salas que muestran su relación con Andrea Wolf, como Lovely Andrea ligado a los problemas éticos que sugiere la auto suspensión uniendo dolor y placer; y November en la que muestra cómo Andrea se ha convertido en una “imagen errante”, relacionándola con la violencia como agente destructor de la sociedad y la generalización del uso de las armas como detonante. En esta línea está también In the museum a Battelfield en la que defiende la existencia de relaciones entre el armamento militar y el mercado del arte. En este punto en el que, todo sincronizado, llevas ya más de dos horas y media de visita, todavía, queda la mitad de la exposición por ver. Tras el mareo producido por In free fall pasamos a una sala en la que Steyerl nos enseña maneras de desaparecer parodiando los estándares americanos utilizados por las fuerzas armadas para las fotografías aéreas. En I Dreamed a Dream aborda el problema de la producción del arte en masa que proviene de la desespecialización de la humanidad y esta, a su vez, de la democratización de las armas. Las dos salas restantes muestran la relación de la política y los modos de narración creados incluso a través de los videojuegos, con el arte. Así, Duty-Free Art, puede ser entendido a través de las zonas francas donde hoy en día se almacena una cantidad ingente de arte y, también, en cuanto a la existencia de un arte que no tiene que hacer nada para existir. A través de estos ensayos fílmicos se crea un fuerte espacio de debate y concienciación que, aunque incómodo, es efectivo. 

lunes, 1 de febrero de 2016

HITO STEYERL. REFINAMIENTO TECNOLÓGICO Y ESTUPIDEZ MORAL ROSA NAHARRO Hito Steyerl en el MNCARS.@a-desk.org Vivimos en un mundo de circulación generalizada en el que todos navegamos por espacios digitales, financieros o comunicativos. En las sociedades actuales, la soberanía de los países se ha reducido de forma notable ante un mundo global desgobernado, y son los intereses económicos los que modifican las reglas del juego. La imagen del mundo que percibimos se perfila entre lo líquido y lo gaseoso, entre el tráfico de navieras que mueven el mundo y transportan por mar la mayoría de productos que consumimos, y los millones de bits invisibles generados por máquinas que circulan por Internet y a los que no tenemos acceso. Duty-Free Art es la exposición de Hito Steyerl en el Museo Reina Sofía. Artista, activista, teórica del arte y la comunicación, alumna de Harun Farocki y en la línea de artistas como Allan Sekula, Steyerl es una figura muy respetada por la comunidad artística, debido en parte a la profusión de sus escritos y teorías, recopilados el pasado año en el ensayo Condenados a la pantalla [1]. En sintonía con el pensamiento de autores como Zygmunt Bauman, Steyerl acuñó el término circulacionismo para definir un mundo líquido e inmaterial de datos interconectados, en el que las imágenes son producidas, distribuidas y consumidas en el marco de un capitalismo audiovisual. No olvidemos que la información no fluye en el vacío sino que se presenta en un marco político y tecnológico ya dado y organizado en jerarquías de poder. La exposición está articulada a través de trece vídeo-instalaciones con una media de duración de cuarenta minutos cada una de ellas. Pero hasta lo bueno cansa. Lejos de ser ameno, el conjunto invita a la traición y a querer pasar de puntillas sala tras sala. Sin embargo, a pesar del factor humano- la fatiga- el trabajo de Hito nos «condena a la pantalla» porque expone miedos compartidos y asuntos que nos atañen a todos: la vigilancia y el control persistentes del que nadie escapa, la irresponsabilidad política generalizada, el detrimento de la experiencia real en un mundo cada vez más mediatizado, la crisis económica actual y sus efectos o la existencia de cada vez más «agujeros negros» de los que nadie se hace responsable. En el prólogo del citado ensayo, el filósofo Franco Berardi, Bifo, a partir de un texto de Hito Steyerl, Los Spam de la tierra: desertar de la representación, nos alerta sobre una sociedad futura ya extinguida en la que unos extraterrestres se asombrarán algún día de «nuestra increíble mezcla de refinamiento tecnológico y nuestra extrema estupidez moral». Gilles Lipovetsky escribía ya en los años noventa sobre una efervescencia ética-aunque indolora y puntual-, en la que el sufrimiento de los demás y las injusticias ajenas nos resultaban insoportables porque atentaban contra nuestra propia calidad y estilo de vida. Hoy de nuevo, y desde todas partes, se nos exhorta con imperativos éticos: debemos proteger el medio ambiente; ser hospitalarios con los movimientos migratorios; guiarnos por buenas prácticas; crear códigos deontológicos y emprender acciones humanitarias. En definitiva, debemos ser responsables con nosotros mismos -lo que ha provocado una histeria generalizada hacía el cuidado del Yo-, pero también hacernos cargo y aceptar la culpa de cuanto nos rodea, desde la degradación del medio ambiente hasta la sobreexplotación en países subdesarrollados. Y sobre todo, y quizá aquí lo relevante, el ciudadano de a pie exige ahora una ética a los gobiernos, es decir, «una ética pública» -esperemos que no indolora- que nos salvaguarde de la infinitud de riesgos globales que parecen acechar al ser humano. Otro asunto es si seremos capaces de asumir los sacrificios y renuncias necesarios para vivir en un mundo más ético. Varios de estos temas están presentes en la obra de Steyerl. En la pieza que da título a la exposición, Duty Art Free, revela la anormalidad de los depósitos de arte en zonas francas, enormes naves industriales donde hay coleccionistas que guardan sus obras para evitar pagar los correspondientes impuestos. Steyerl nos cuenta algunos de los entresijos y conexiones más deshonestas del arte con el capitalismo, como el centenar de correos difundidos por WikiLeaks entre el presidente sirio Bachar el-Assad y tres despachos de importantes arquitectos. En Is the Museum a Battelfield? (2013), una conferencia-performance realizada durante la Bienal de Estambul, la artista cuestiona la procedencia de los fondos de los museos, a los que considera como «campos de batalla» política. Durante la conferencia, la artista sentencia que “para atacar al museo primero hay que atacar a la pantalla”, una declaración de intenciones que encontramos materializada en la primera sala del recorrido, Strike (2010), un vídeo en el que vemos a la artista golpear con un cincel la pantalla de un televisor. Sólo que en este caso el museo en el que se expone permanece intacto. En Guards (2012), Steyerl presenta a unos militares que ensayan estrategias de defensa y ataque ante un “objetivo débil”: el museo. El visitante se convierte así en una amenaza para las obras. How Not to Be Seen: A Fucking Didactic Educational. MOV File (2014), nos ofrece una especie de manual para ser invisibles y escapar de la continua vigilancia que padecemos. Sobre la saturación y la circulación de imágenes reflexiona Liquidity, Inc. (2014), donde el agua se convierte en una metáfora, que enlaza a su vez con la idea de circulacionismo que ha desarrollado en sus escritos. In Free Fall (2010), nos convierte en protagonistas de un accidente de avión, relacionándolo con la crisis económica actual. Que surjan voces críticas desde el arte es obligado, en tanto que el arte y la cultura no quedan al margen de la barbarie. O en palabras del teórico Peter Osborne, que cita Steyerl textualmente en la pieza Duty Free Art: «el problema del arte es que no tiene un espacio común». Es quizá el momento de construirlo y de que el arte y los museos también asuman su parte de responsabilidad en este enjambre de malas prácticas que nos condena a todos a ser cómplices. [1] Hito Steyerl, Los condenados de la pantalla, Ed. Caja negra, 2014.